Hablemos de Género Negro

¿En qué estado mental se encontraba Dashiell Hammett para escribir «Cosecha Roja»? ¿Qué le pasaba por la cabeza a Raymond Chandler para escribir «El largo adiós»? ¿Estaba William Riley Burnnett en estado de gracia cuando se sentó a escribir «Pequeño césar»? ¿En qué pensaba James Crumley cuando escribió «El último buen beso»? ¿Por qué Lawrence Block ideó la serie de novelas de Matt Scudder?

cine-negro

Las anteriores y un buen puñado de preguntas más son cuestiones para las que nos gustaría tener más respuestas concretas que algunas de las vaguedades que se nos han explicado. El Género Negro es un territorio tan vasto como inabarcable e imposible de abordar si no es a través de años de lecturas y estudio de autores, historias, personajes y estilos.

Lo primero sería ponerse de acuerdo en una definición, en concretar los orígenes, las causas y su desarrollo a lo largo del tiempo, tarea que se antoja como algo quimérico ante la falta de estudios serios. Hay ensayos diversos, pero la mayoría están sin traducir, y muchos de ellos están escritos sujetos a criterios partidistas, fomentados desde los catálogos de editoriales pertenecientes a algunos grupos de comunicación que son sus dueños. A ese respecto, en España estamos por debajo de la media con respecto a los países de nuestro entorno: colecciones que nacen, crecen y mueren en los saldos de las tiendas de segunda mano; traducciones de sagas que de pronto se detienen y nunca más se supo; ningún tipo de fomento por parte de las administraciones públicas; etcétera.

Para validar criterios, para establecer cánones, para generar un verdadero interés, se echa de menos el establecimiento de unos estudios universitarios oficiales que establecieran unos cánones con criterios estrictamente académicos. O al menos cátedras bien encuadradas dentro de estudios literarios más generales. Pero pensar en esto es hablar de ciencia ficción, en un país en donde las bibliotecas albergan a los autores del género ordenados por orden alfabético en estantes superpoblados por obras juveniles, históricas, costumbristas, etc. En un país en donde se cierran bibliotecas, en donde se recortan presupuestos para bibliotecas, en donde las bibliotecas son consideradas el último refugio de los lectores pobres en vez de considerarlas como lo que verdaderamente deberían ser: centros representativos de la riqueza cultural de una sociedad. Sería un fallo no mencionar aquí a Javier Sánchez Zapatero y a Àlex Martín Escribà, directores de los sucesivos congresos de Cine y Novela Negra de la Universidad de Salamanca, y su esfuerzo en la difusión del género desde el ámbito universitario. Si hubiera más como ellos…

salamanca

Pero sigamos con lo negro que si existe es porque los seres humanos y las sociedades que componen son defectuosos, que tiene bastante que ver con lo expresado anteriormente. Decía David C. Hall recientemente en Barcelona Negra que «La novela negra, como su nombre sugiere, trata del lado oscuro del ser humano y de la sociedad. Trata de la violencia, de la violencia pura y dura, pero también de la violencia más refinada. El escritor de novela negra -al menos tal y como yo la entiendo- es consciente de que el poder se sustenta en su capacidad de ejercer la violencia. La novela negra también trata, a menudo, del fracaso». Su opinión expresa algo elemental que viene siendo así desde que el género nace. Pero una novela es un continente que alberga varias cosas, y no solo una historia como piensan muchos. A este respecto, quizá sea significativo algo que comentaba Donald Westlake: «Primero eliges el tipo de lenguaje que vas a usar, luego la historia y por último los personajes». Algo tan simple como, por lo que parece, difícil de entender. Efectivamente, Westlake domina varios registros dentro del género. Dos de ellos son el sarcástico-humorístico y el estrictamente violento. Con el primero de ellos nos regaló a Dortmunder y del segundo nos dejó a Parker, dos sagas clásicas de un mismo escritor con diferentes estilos que cultivó con determinación y sin ningún tipo de contaminación, creíble al cien por cien en ambas facetas. Un tipo con oficio, un maestro que pontificó a través de sus novelas, por cierto, sin traducir la mayoría de ellas. Novelas todas ellas con los personajes perfectamente caracterizados, diferenciados claramente del narrador, todos ellos enredados por la trama, conceptos (personajes, narrador, trama, estilo) que no son tan bien comprendidos como pudiera parecer por parte de editores, escritores y lectores. A este respecto, Juan Madrid dijo: «Hay muchos tipos de novelas y novelistas en este país. Muchas son catatónicas, interesadas solo en la verbalidad desatada, en el merodeo verbal, novelas cuyos personajes tardan cuarenta páginas en subir una escalera. Creen o actúan como si la realidad fuera transparente. No saben, o no quieren saber, que la realidad, gracias a los múltiples discursos oficiales, es opaca y poco visible. Contar lo que pasa de verdad es tarea de algunos novelistas. Al menos, lo llevo intentando desde 1980, cuando se editó “Un beso de amigo”, mi primera novela». Revelador ¿no creen? Y es que cuando es imposible distinguir al narrador de los personajes porque el mutuo interés de todos es hablar bien, con corrección política y sin molestar, estaremos hablando de otra cosa, pero no de Novela Negra, evidentemente. Y si el estilo se convierte en publirreportaje y las tramas en un galimatías insoportable, entonces ¿de qué estamos hablando? Dice David Llorente en una reciente entrevista para Revista Calibre .38: «Desde mi punto de vista, no existe la literatura culta y la literatura de género. Eso está mal dicho, lo contrario de la literatura culta (la transmitida por escrito) es la literatura popular (la transmitida oralmente). Lo que pasa es que la novela de género ofrece unas pautas fijas (tipo de personaje, ambientación, localización, ritmo, conflicto) y eso hace que muchas personas que no son escritores ni saben escribir ficción (lo cual puede ser una frustración, pero no un desmérito) se crean capaces de construir una novela a base de repetir unas pautas comunes. Hay que aclarar que lo malo no es que las escriban (cada uno hace con su tiempo lo que quiere), lo malo es que los editores las publiquen». Ahí queda eso.

grant_g_westlake01jr_64011

Volviendo a Hall, a la violencia y al fracaso, a la oscuridad del alma humana y de la sociedad, se caracterizado-acusado al género de ser la herramienta por antonomasia para hacer crítica social. ¿Desde fuera o desde dentro del sistema? La respuesta es evidente. Volvemos a Juan Madrid, que dijo: «Hay dos clases de escritores: los que creen en el sistema y los que no creen en él».

Por último: ¿Se puede innovar en el género? Siempre se ha hecho y ha sido y es imprescindible para su evolución, para no quedar estancado. Ahora bien, ¿vale todo? Vale si el que pretende innovar está bien informado, si tiene un bagaje literario amplio, si ha leído todo (imposible) o la mayoría de lo que se ha publicado. Innovar sin haber leído es hacer el ridículo. Volviendo a David Llorente: «El que pueda romper moldes y reglas, que los rompa, por supuesto. A mí personalmente me encantan los movimientos literarios y las generaciones literarias que izaban la bandera de la libertad y daban carta blanca al autor para que hiciera lo que le diera la gana porque solamente de esa manera el autor puede mostrar todo lo que da de sí. Muchos autores escribieron sus obras maestras en ese momento de sus vidas en que estaban convencidos de que nadie les iba a publicar, de manera que únicamente se preocupaban por crear, más allá de lectores, crítica, moda y editores. Pero, claro, para hacer eso hay que valer, y mucho».

llorente1

Porque ¿existen los genios? Claro. Pero son pocos, contados y la mayoría de las veces poco dados a significarse.

Cerremos esto con una frase de Bukowski: «El problema con el mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que los estúpidos están llenos de confianza».

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s